En sólo unas horas estaré volando con destino a Frankfort, para luego volar a Bangkok. Este es posiblemente el despegue más ansiado de mi vida. No se trata sólo de elevarme físicamente por estar dentro de una aeronave, sino quizás de la realización de un plan, un objetivo, un estilo de vida si se quiere, que alguna vez soñé para mi.
De todo el conjunto de palabras que forman la lengua española, se me viene a la cabeza "GRACIAS" todo el tiempo. Soy un agradecido por poder vivir lo que sueño, por poder lograr mis objetivos y por estar rodeado de personas que sin juzgarme o analizarme contribuyen día a día a que mute de ser quien soy, a quien quiero ser.
No tengo mucho en términos materiales, pero soy inmensamente rico en afecto y compañía.
Gracias a todos los que se sientan parte, a todos los que de un modo u otro contribuyeron (y lo siguen haciendo) a este estado de plenitud constante en el que vivo.
Muy bien metaforizado por la película "Las muñecas rusas", la presencia de todos ustedes en mi vida me forma, y cual mamushkas, los llevo a todos adentro mío. Espero ansioso el reencuentro con todos y cada uno de ustedes.
Quiero hacer un especial agradecimiento, a dos personas que no pongo juntas en una misma oración desde hace ya un tiempo. Mi madre y mi padre. Gracias a ambos por inspirarme, cada cual a su manera, a correr el camino sin miedo a mirar los pozos.
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