Llegados a Siem Riep, tuvimos la sensacion de que esta ciudad nos podia ofrecer una perspectiva diferente de Camboya. Estabamos en lo cierto, era diferente a lo que habiamos visto en Phnom Penh, pero no necesariamente en un modo positivo.
Nos hospedamos en un Guest House que pertenecia a la familia de los duenos de nuestro Guest House en Phnom Penh, para tener resuelta de antemano la tarea de buscar hospedaje. El lugar era un poco sucio y el tener acceso a agua caliente aumentaba considerablemennte el precio de la habitacion, pero con el cansancio que traiamos a cuestas, esos detalles pasaron a un segundo plano. Llegamos cerca de las cinco de la tarde y en lugar de quedarnos a descansar preferimos ir esa misma tarde a Angkor Wat para admirar el atardecer.
La vista al llegar al lugar era conmovedora. Resabios de lo que otrora fue una de las mas grandes civilizaciones del sudeste asiatico se levantaban en el horizonte con forma torres de contornos corroidos. La disposicion de las construcciones y la regularidad de su distribucion, brindaba una imagen de perfeccion que el paso del tiempo ignoro. Ahi nos quedamos, en silencio, observando como estas maravillas del genio humano se fundian con la linea del horizonte. Luego del espectaculo, volvimos a nuestro Guest House para comer algo y dormir ya que al otro dia debiamos levantarnos a las 5.00 de la manana para ver el amanecer.
La siguiente fue una jornada intensa pero productiva. Recorrimos la mayoria de los tempos, tomandonos el tiempo suficiente para admirar su diseno y detalles. Terminamos extenuados no solo por el recorrido en si, sino porque ademas, debemos haber sido hostigados por aproximadamte 200 ninos que intentaban vendernos un surtido de objetos, sin el menor temor a hacernos perder la paciencia. Estas pobres criaturas no tienen mucho que perder, por lo cual la batalla ya la tenian ganada de entrada. Es gracioso como tienen desarrolladas sus tecnicas de venta, prolijamente separadas en sus mentes, dependiendo de la nacionalidad del potencial comprador (o victima). Al escucharnos hablar espanol esgrimian frases como: "BBB, bueno, bonito y barato"; "Mas barato que en Andorra"; "Por favor senor, buen precio para usted"; o la atemorizante "Usted es muy guapo". Sorteando las limitaciones audiovisuales que tengo, intentare reproducirles el tono en que hablan constantemente. Se acuerdan de Aleli, el personaje que aparecia en La peluqueria de Don Mateo?. Bueno, el tono es similar, solo que a los gritos, hablando de a cinco al mismo tiempo y con el incomodo agregado de que te tocan. Al final del dia ya uno aprendio a tomarlo con gracia, y hasta debo reconocer que me arrancaron mas de una sonrisa... aunque reconozco con orgullo que no me pudieron sacar ni un peso.
Al regresar al Guest House, decidimos que diriamos adios a Siem Riep cuanto antes sea posible, por lo cual procedimos a buscar una agencia de viajes y reservar un bus con destino a Phnom Penh (unica ciudad desde la que se puede salir de Camboya), para la manana siguiente. Acordamos con la agencia que nos pasarian a buscar por el Guest House a las 6.30 de la manana para tomar el bus. Al regresar al Guest House pagamos todo ya que a la manana siguiente nos iriamos muy temprano. Cuando el dueno del Guest House se entero que habiamos comprado el ticket en otro sitio, comenzo a insultarnos de un modo horrible frente a todo el mundo. La mala voluntad de este individuo llego al punto de negarle a quien fue a buscarnos que algun pasajero de su Guest House se dirigia a Phnom Penh. Si, asi como lo leen, el pobrecito nos hizo perder el bus como represalia.
Luego de comprar otro ticket y tomar un bus que salio dos horas mas tarde, estabamos camino a Phnom Penh con la esperanza de llegar a tiempo a la embajada de Vietnam y obtener nuestras visas para poder partir hacia alla pronto. A mitad de trayecto nuestro bus paro para que almorcemos. Baje del bus, me prendi un cigarrillo y respire profundo dejando salir el humo y la mala energia. Me di vuelta para buscar a Pablo y una nina se me acerco mostrandome bolistas con anana cortado que vendia por USD 1. Como a esa altura habia perdido mi paciencia para con los locales, conteste con un NO bastante seco. La bastarda se vengo acercandome su otra mano, que hasta el momento habia mantenido detras de su cuerpo, en la cual sostenia una arana viva del tamano de una mandarina. Al escuchar mis gritos e insultos, solo atino a mirarme a los ojos y reirse de mi y la situacion.
Esa es la impresion que me llevo de los camboyanos. Una cultura milenaria que a lo largo de su historia ha conocido el esplendor y la miseria. Eruditos sostienen que esa misma autocracia que los impulso a levantar Angkor Wat siglos atras, es la misma que genero a los Jemeres Rojos y sus atrocidades. Es el pais mas pobre de Asia, ostenta la mision de paz de la ONU mas costosa de la historia, le debe a ONG's internacionales casi la totalidad de su sistema de salud y educacion, tiene una infraestructura practicamente inexistente, y un grado de desarrollo humano que debe figurar al final de la lista del UNPD (Programa de desarrollo de las Naciones Unidas). Uno pensaria que un pueblo asi debe apreciar la presencia de turistas, que a costa de resignar toda comodidad visitan su pais, aportando capital y desarrollo para su incipiente industria turistica. Pues no, uno es percibido como un bien suceptible de ser poseido por los locales como fuente inagotable de dinero. La discriminacion se siente a cada minuto ya que uno no es considerado como una persona que aleatoriamente nacio en otro pais, sino como un recurso cuantificable que les dara dinero. Describir como son entre ellos es tema para otro post.
Siento que Camboya como sociedad es la objetivacion del abuso del otro como medio de subsistencia y eventual enriquecimiento. Me cagaron con la visa cobrandome el doble, pretendieron disponer de mi tiempo y dinero a su gusto, y me hicieron sentir proporcionalmente valiso al contenido de mi cuenta de banco, y sobre todas las cosas, han llegado a dejar de lado la dignidad con tal de hacerme el mal.
Angkor Wat es sencillamente uno de los lugares mas impresionantes y hermosos en los que he estado. Camboya sacando Angkor Wat, es el peor lugar al que he ido en mi vida y al unico al que no volveria jamas.
Debo reconocer tambien, que esta experiencia me hizo pensar mucho en Argentina y sus problemas sociales estructurales. Particularmente Buenos Aires es una ciudad en la cual el amontonamiento de gente ha despersonalizado al otro, reduciendolo a convertirse en un obstaculo o por oposicion en una herramienta para los objetivos individuales. El respeto, la educacion y la consideracion son valores fundamentales para la construccion de una sociedad justa y libre. Gracias Camboya por habermelo recordado tan vividamente.
Nota: Si en algun momento, luego de leer mis relatos alguien interpreta que este viaje esta convirtiendose en una tortura, por favor destierren ese pensamiento de sus cabezas. Estoy disfrutando a pleno y aprendiendo a cada paso que doy, lecciones que jamas olvidade. Viajar es un desafio, y en mi caso ha sido el de aprender a aprender de un modo no tradicional.
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